El jueves 24 de marzo en la tarde, recorrer la Alameda hacia Plaza Italia en micro o auto estuvo más complicado de lo ya normalmente es a hora punta: Una caravana de taxis estaba ocupando todas las pistas hacia el oriente.

Protestaban por el crecimiento de aplicaciones como Uber y Cabify, que para ellos no solo es que sean ilegales, advierten que van a matar su negocio y su principal fuente laboral. Sin embargo, no dejaba de ser un grupo independiente de taxistas, que para esa protesta no contaron con el apoyo de, por ejemplo, el principal gremio que los reúne, la Confederación Nacional de Taxistas.

Aunque su presidente, Luis Reyes, tampoco es que esté muy contento con su nueva “competencia”. En declaraciones a Emol, cuenta cómo planea manifestar su bronca, negritas nuestras:

“(…) En un Estado de Derecho, la ilegalidad de esa aplicación debiese revisarse jurídicamente y hacer una demanda en contra de ellos. Nos han dicho que lo revisarán. Vamos a agotar todo el diálogo posible, y si eso no prospera, vamos a hacer algo en grande para mostrar la molestia que tenemos”

Los taxis que no se quieren llamar taxis

Como funcionan con una aplicación de celular, se cree que Uber, Cabify y otros son muy similares, pero no es tan así. Partamos con lo que tienen en común: En todos ellos, solicitas un chofer privado que en su auto privado te trasladará hacia donde quieres llegar dentro de Santiago y otras ciudades donde opera.

Y todo es felicidad y los choferes son guapos

Y todo es felicidad y los choferes son guapos –según la publicidad de Uber

Con su correspondiente app eliges el lugar de destino y el dónde te recibirá el tax… perdón, el vehículo, para que lo puedas tomar, indicándote un precio estimado muy cercano al que finalmente pagas, y que según sus usuarios evangelizadores en redes sociales, es hasta 30% más barato que un taxi convencional.

Todos estos servicios son muy cuidadosos con las palabras que utilizan para promocionarse. NO son taxis, la palabra taxi no está en ninguna parte de uber.com o cabify.cl, Se prefiere hablar de vehículos privados y conductores privados asociados. O derechamente llamar a un vehículo un Uber o un Cabify, Incluso en el pie de página de Uber en primer lugar aparece el disclaimer “Uber no es un proveedor de transporte”. 

Aunque las aplicaciones son simples, tan al alcance de todos como para ser una amenaza al gremio taxista: No lo son. Por el principal requisito que piden para abrir una cuenta: Uber y Cabify requieren que tengas una tarjeta de crédito bancaria. Aquí no pagas directamente al taxis… perdón, conductor privado asociado, sino que el valor de la carrera el recorrido se carga automáticamente a la tarjeta registrada.

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Ahora, las principales diferencias. Cabify utiliza vehículos propios, todos de lujo. Para ser conductor requieres una licencia A2 o A3. –en otras palabras, de chofer profesional. Puedes trabajar con tu propio auto, pero aparte de un nivel mínimo de equipamiento olvidate si tienes uno chino, tiene que estar autorizado por el Ministerio de Trasporte para esta labor.

Uber te vende su oferta para ser chofer asociado de una forma que te recuerda a Avon o Herbalife...

Uber te vende su oferta para ser chofer asociado de una forma que recuerda a Avon o Herbalife…

Uber no tiene flota propia, cada conductor es dueño de su vehículo. Cualquiera con un auto que cumpla las condiciones mínimas exigidas por la empresa, puede ser conductor asociado. Con que tenga cualquier licencia de conducir basta.

Ahora ¿Por qué hay tanto usuario en Twitter hablando constantemente maravillas de Uber y compartiendo códigos promocionales día y noche? Porque encuentran que el servicio, más allá del precio final, es bueno. Al recibir uno de estos no-taxis, en la aplicación se identifica al chofer, y finalizado el viaje le podrás poner nota, así que se entiende que se esmeren por ofrecer la mejor atención del mundo.

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Y uno no puede decir lo mismo de los taxis locales. Personalmente he tenido toda clase de experiencias con los negroamarillos, y probablemente ustedes también, y cuántas de ellas han sido o malas o muy malas. No te dan ganas de tomar un taxi a menos que sea extremadamente necesario. Y la experiencia que venden con Uber, más que el precio, es al final lo que tienta a probarlos y darse el capricho de andar más por la capital en estos no-taxis.

Dónde los taxistas protestaron y ganaron

Como sea, a los taxistas no les gustó la arremetida de Uber en especial, y de todos los servicios de autos privados con aplicaciones de smarfon en general. La protesta del jueves fue la primera señal de disgusto, y seguro que vendrán más. Y habrá que prepararse.

Porque no es una situación que solo ocurra aquí, ahora. Digamos que en toda ciudad donde Uber se instala, los taxistas reclaman hasta luchar por que dejen de operar. Y en algunas de ellas ya lo han conseguido.

Sin embargo, motivos para reclamar tienen: Que los vehículos de Uber no pagan por todos los permisos y requerimientos necesarios para tener un taxi, por ejemplo, lo que explicaría esa insistencia en no llamar en ningún momento taxi a lo que ofrecen en Uber.

Protesta de los taxistas en Madrid

Protesta de los taxistas en Madrid

Vamos a mencionar un par de ejemplos internacionales, los más llamativos. Para empezar, el culebrón en las Españas, donde Uber empezó a operar en abril de 2014, primero en Barcelona y luego en Madrid. Desde un principio los taxistas reclamaron, pero no solo llorando por las redes sociales, sino en serio, por todos lados, empezando por manifestarle a la autoridad que los vehículos de Uber incurrían en un delito.

El gobierno les hizo caso y comenzaron a aplicar multas muy fuertes a los vehículos asociados a Uber. Como no fue suficiente, recurrieron a los tribunales y una corte ordenó que todos los ISP españoles bloquearan el acceso a la aplicación de Uber y a uber.com, lo que obligó a la compañía a una actualización que se saltara las restricciones en la app.

La hostilidad fue tanta que en diciembre de 2015, Uber anunció que suspendía sus servicios en toda España y que regresaría una vez que normalice sus operaciones. Ya se habla que su vuelta será ahora con choferes profesionales y autos licenciados  por la autoridad.

Y luego tenemos la novela mexicana. Allá operan en Ciudad de México y Guadalajara, Jalisco no te rajes, entre otras. La misma historia, llega Uber, los choferes reclaman y luego recurren a los tribunales. Pero en MX las protestas son a otro nivel, a lo mero macho.

Porque ya hay taxistas que están amenazando con quemar vehiculos asociados a Uber. Aunque lo cierto es que ya han atacado algunos físicamente. La situación es tan hostil que entre los tuiteros mexicanos se viralizó esta imagen:

Screenshot from 2016-03-24 18:44:01

Un poco más cerca: en Bogotá también los taxistas han atacado a los no-taxis de Uber con esta violencia. Y tanto reclamo en otras partes del mundo también está resultando: En Japón , Tailandia y algunas ciudades de India están prohibidos. En otras ciudades de India, Australia y Sudáfrica también, pero se las arreglaron para seguir operando. En Alemania, Holanda y Bélgica los han suspendido temporalmente. Y la lista no parará de crecer.

¿Llorar y protestar será el camino?

Así que los taxistas chilenos reclamando por Uber y sus competidores tienen motivos para protestar.  Pero es dificil ponerse de su lado comparando la calidad en general del servicio que ellos ofrecen, con el de Uber.

Paro tampoco se trata de ponerse del lado de la compañía con sede en San Francisco. Porque ellos también tienen lo suyo. Empezando por una postura arrogante en plan “nosotros venimos a innovar y romper todos los esquemas” que te recuerdan a ciertos adeptos de esa marca que utiliza de logo una fruta. Y que no siempre cae bien.

Sin contar las dudas sobre la privacidad de sus usuarios que te deja cierto numerito que se pegó un ejecutivo de Uber en los Estados Unidos: Cuando una periodista le preguntó sobre cómo enfrentarían la denuncia que un conductor Uber supuestamente había violado a una cliente, el mencionado directivo insinúo que podría filtrar los lugares que ella y otros reporteros críticos habían frecuentado a partir de sus viajes realizados en Uber –que suponemos no era a la iglesia o al gimnasio.

Aunque aquí tenemos lo de siempre: Cuando un negocio viejo es desafiado por un emprendimiento que recurre a nuevas tecnologías, a veces adaptarse al cambio que propone funciona mejor que llorar. Y tenemos ejemplos en Santiago interesantes, como SaferTaxi o EasyTaxi, que prometen mejorar la experiencia de subirse a una negroamarilla, incluso algunos SaferTaxis están agregando la posibilidad de pagar con RedCompra, lo que ya lo hace más accesible para el común de los usuarios que Uber o Cabify.