Hoy en La Segunda, apareció el encargado de asuntos públicos del Cono Sur de Uber diciendo “Queremos sentarnos a conversar sobre una norma apropiada”, lo que a primera vista se ve bien, quieren regularizar su servicio y darle más seguridad a sus pasajeros. El problema es que “una norma apropiada” es “una norma que se adapte a ellos”, porque esa es la estrategia que adoptaron desde sus comienzos en San Francisco en 2010: Ser lo más grandes e influyentes que puedan para obligar a las autoridades a legalizarlos.

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¿Uber es cómodo? Sí. ¿Fácil de utilizar? Puede que también. ¿Son más rápidos que los taxis normales? A veces. Pero no quita que sea un servicio ilegal en el país, y que, por esto, deba detener sus operaciones inmediatamente. El problema está en que la estrategia que usan es simplemente seguir en las calles, sin importar su status legal, para conseguir el apoyo de sus usuarios y convertirse en un gigante del transporte que no tenga otra opción que ser regulado. En línea de tiempo sería como sigue:

  1. Uber se instala en alguna ciudad
  2. Taxistas reclaman
  3. El Gobierno declara que es ilegal y que debe dejar de prestar servicios
  4. … Uber no hace caso
  5. Los medios lo hacen conocido
  6. Taxistas reclaman aún más
  7. Usuarios se ponen la camiseta por la empresa y piden legalizar el servicio
  8. Uber, en su nueva posición dominante, “está dispuesto” a hablar
  9. Se legaliza Uber.

El slogan de Uber es simple “ofrecer un servicio de no-taxis que compita con los taxis”, sin nombrar sus ventajas y, nivelándose públicamente a las desventajas de estos últimos para ganarse al público.

¿Dónde ha funcionado esta estrategia? En todos lados donde ha entrado Uber. Como en Australia, donde después de muchos dimes y diretes, Uber es legal. O como en un caso más cercano, el DF de México.

El DF de México, ejemplo del poder que está teniendo Uber

Taxistas mexicanos movilizándose en contra de Uber (El Comercio/AFP)

Taxistas mexicanos movilizándose en contra de Uber (El Comercio/AFP)

Sigamos la historia de México. Uber llegó en 2013 al Distrito Federal de México, en 2014 los taxistas ya están alzando la voz por Uber. En mayo de 2015, justo en medio de una movilización de taxistas en contra del servicio, Uber tuvo un día gratis de su servicio. Ese fue el golpe de gracia, porque en junio, el DF legaliza Uber.

Si abriste el link del día gratis, notarás que hay un hashtag: #UberNoPara. En Chile, el hashtag es #UberSeQueda.

#UberSeQueda

Hace unos días, una organización llamada “Chilenos Libres”, subió una petición a Change.org que pide “Libertad para elegir como nos movemos en Chile”, aludiendo a que…

La inmensa mayoría de ciudadanos que hacemos uso a diario de Uber y aplicaciones de transporte entre privados, nos oponemos férreamente a las mociones de ciertos gremios de conductores de taxis básicos que buscan prohibir el uso de un sistema que no ha hecho más que traer beneficios una gran mayoría de chilenos que, cansados por los constantes abusos, hemos encontrado una solución real, eficiente, cómoda y segura para movilizarnos.

A la hora de redacción de este artículo, son más de 15 mil personas las que han “firmado” esta petición por “el derecho a decidir como movilizarse por la ciudad” ¿Sonará conocido de alguna parte? Sí, en México el slogan lobbysta era ese mismo. En redes sociales, el hashtag #UberSeQueda comenzó con fuerza, cuando el Gobierno anunció que retirarían todos los autos que ejerzan el servicio ilegalmente. Y finalmente, en periódicos de circulación nacional se publican muchas Cartas al Director alabando el servicio “diferente y profesional” de los conductores de Uber. Obviamente, rostros conocidos también se han unido a la campaña:

Y con las múltiples movilizaciones de los taxis “legales” que dejan sin servicio completo en horas puntas, Uber ganará fácilmente este gallito.

taxistas

Taxis chilenos movilizándose en contra de Uber

Pero hagamos historia. En 2014, Uber, después de la exitosa experiencia que tuvo Cabify, llega con su servicio UberBLACK (pero no llamado así oficialmente), ese que usa automóviles de lujo para ofrecer servicio; el servicio era utilizado “poco” por su alto precio y logró pasar desapercibido hasta finales del mismo año cuando el Ministerio de Transportes ofició a la empresa por no estar autorizadas para prestar servicios de taxi. Sin embargo, en junio de 2015, la empresa presentó el servicio más polémico que tienen, uberX, donde [casi] cualquier persona se puede registrar para conducir su auto; en agosto, el MTT siguió con su respuesta de “la empresa no está autorizada para prestar los servicios” por no tener registrados sus vehículos como lo indica la ley. Según dicen ellos mismos, la fiscalización y el retiro de automóviles aumentó.

Y no fue hasta hace unas semanas que la burbuja explotó y que 8Gigas reporteó en el post “¿Por qué los taxistas no quieren a Uber y Cabify?”.

Sólo queda que legalicen Uber, y la empresa habrá logrado, nuevamente, saltarse la ley para concretar su estrategia de ser considerados como transporte legal de pasajeros; sin haberse moldeado ni un solo poco a las leyes locales, porque eso es lo que quiere Uber: Quiere que las leyes de moldeen a su negocio, tal como lo dijo el gerente de Uber en La Segunda.

Parte de la entrevista a La Segunda

Parte de la entrevista a La Segunda

Nadie debería sorprenderse después si en Uber disminuyen los precios de los viajes si es que el Gobierno no se sienta a negociar con ellos en sus propios términos, cuando el público esté mayoritariamente de parte de ellos. Y que, cuando hayan logrado su objetivo, estas tarifas aumenten a más de lo que ya eran en un principio, o el porcentaje que se lleven los conductores disminuya a uno que con suerte pueda costear los viajes.

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