A estas alturas ya debes haber visto demasiado respecto al cambio de hora, haber preguntado qué hora es ahora, ser inviernista o veranista, o riéndote de los que patalean en redes sociales; y lo más probable es que estés comentando con tus padres y abuelos sobre “lo sencillo que era en el pasado, mover las manecillas en un par de relojes y ya está”. Pero las cosas difícilmente pueden ser igual de sencillas como solían serlas, con la entrada de la tecnología a nuestras vidas.

Con esto en mente ¿Cuáles son las consecuencias que un cambio de horario como este tiene en nuestras vidas? ¿Mi corazón se detendrá un segundo? ¿El semáforo cambiará de repente de luces? ¿Llegaré tarde a mis citas, o peor aún, a mis vuelos? ¿Tendré problemas para iniciar sesión en mi Twitter o para poder desbloquear mi teléfono? Démosle una vuelta rápida a los problemas propios del cambio de horario en este post.

El tiempo es sensible y somos sensibles al tiempo

No hablamos de que tenga sentimientos a menos que lo tratemos mal pero sabemos que el tiempo pasa de forma inexorable para todos nosotros, y al no poder detener el paso del tiempo, no podemos lograr que los días sean iguales siempre. Primero, el tiempo es una convención que hemos adoptado para poder saber en qué momento del día estamos y predecir las condiciones del día para un momento posterior, como la presencia de luz solar y cuánto falta para volver a tener luz. Por otro lado, convenir el paso del tiempo nos permite coordinar acciones no sólo a corto plazo, sino también a larguísimo plazo. Saber cuándo nos juntaremos a ver una película o en qué momento presentarme a rendir un examen es fundamental para que estas cosas ocurran en algún momento, junto con quienes esperas hacer estas actividades. En síntesis, el tiempo fue convenido para responder una pregunta fundamental para nuestras vidas: cuándo.

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No estamos hablando de tu tema, así que vete a tu pueblo. Yeta…

Como sabemos que el tiempo siempre pasa, no es raro para nosotros darlo por sentado. Es lo que nos pasa con respirar: sabemos que lo hacemos, pero no nos fijamos en que lo hacemos hasta que alguien lo menciona. Y al saber que es algo que siempre pasa y que nunca cambia, nos basamos en él para crear funciones que dependan del paso del tiempo.

Tiempo, vida y tecnología

Los aparatos que nos rodean dependen del tiempo y su precisión de maneras que no imaginan. La precisión temporal requerida para algunas tareas llega a puntos casi absurdos para la mayoría de nosotros, pero son cosas que van desde lo vital a lo práctico.

Vamos a lo básico, qué es un segundo. Primero se definió como una ochenta y seis mil cuatrocientasava parte de un día normal, o sea, 1/86400 de “un día”. El problema es que “un día” podía ser cualquier cosa, porque mediante experimentos se comprobó que la tierra rotaba cada día más lento, por lo que los segundos son cada vez “más largos”. Por otro lado, hay que tomar en cuenta que el transcurso de “un día” es diferente dependiendo del punto del globo en que te encuentres. Pregúntenle a los magallánicos y a los ariqueños cuántas horas de sol tienen en un día en verano y en invierno para comprender lo difícil de esta situação.

Con ese problema, científicos comenzaron la búsqueda por un fenómeno natural que fuese fácilmente reproducible y que permitiese obtener una mejor forma de definir un segundo. Así llegamos a lo que actualmente conocemos como un reloj atómico, que toma desde un átomo de Cesio 133 Atrapados por la Realidad la manera de calcular un segundo. La definición es tremenda y difícil de comprender sin conocer de qué se está hablando, pero es fácilmente reproducible por la ciencia, lo que ha llevado a que tengamos cientos de estos relojes en diferentes lugares de la tierra e incluso fuera de ella. Uno de esos relojes está en el SHOA y que da vida al sitio de la Hora Oficial de Chile, y otros cientos están en el espacio en unos satélites que conocemos como GPS.

El Tiempo es Oro

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«¡Díganos cómo van los puntajes, Mister Thompson!»

En la actualidad hay muchísimas tareas que son sensibles al tiempo, una de ellas es el posicionamiento global. Los satélites GPS, curiosamente, no te dan un Ubicatex tu ubicación sapeando la tierra, sino que comparando la hora que tienes tú contra la hora que tienen ellos en su corazón. Una vez que tu teléfono con GPS sabe la diferencia de tiempo que tiene entre los diferentes satélites con los que se ha enlazado puede, mediante la magia de la matemática, calcular tu posición en el globo terráqueo y así permitirte buscar tu #TinderSorpresa.

llaveritoOtra tarea sensible al tiempo son las relacionadas con la criptografía y aplicaciones de seguridad informática. Cosas como iniciar sesión en un servicio o desencriptar contraseñas complejas siempre tienen un componente de azar relacionado con el tiempo, haciendo que una clave que funciona hoy no funcione en 5 minutos más, sistema conocido como claves volátiles. Una de las claves volátiles más familiar es la del llaverito del banco, que da un número al azar cada cierto tiempo. Para que esta magia funcione, el servidor del banco encargado de validar estas claves debe saber dos cosas importantes: el identificador único del llaverito y la hora actual con precisión al milisegundo. Con estos datos, cuando debe validar si la clave del llaverito es correcta, no se conecta mágicamente a tu llaverito sino que calcula qué dígitos tiene ahora el llavero, y con eso sabe si eres el dueño de la cuenta o estás puro engrupiendo. Un desfase en el tiempo puede llevar a que el servidor de claves calcule mal tu llavero y que, por lo tanto, jamás puedas pagar tu compra en AliExpress.

No por nada se llama Jet Li.

Hablando de compras y citas, los calendarios y agendas son fundamentales para la vida y funcionamiento de muchos negocios, ya sean reuniones a nivel nacional o internacional, donde saber la diferencia horaria puede hacer que llegues tarde a tomar un negocio importante, y las películas nos han enseñado que los chinetes son brígidos cuando los decepcionan. Hay gente que debe tomar avión y los aviones funcionan al callo con el tiempo porque un mal cálculo del tiempo de viaje y el peso que acarrea puede hacer que se les acabe el combustible antes de tiempo y se vayan a pique con varios pasajeros que llegaron atrasados al vuelo producto del desbarajuste horario. Nada sencillo el asunto.

Por último tenemos a los equipos médicos, como electrocardiogramas, equipos de soporte de primeros auxilios, equipos de soporte en cirugías y otros equipamientos que ayudan a los médicos a salvar vidas son sensibles a tener la hora correcta. Uno de los componentes de la medicina moderna que depende del tiempo a niveles de precisión tremendos son los marcapasos, que calculan su tiempo de vida útil y los diagnósticos de funcionamiento mediante un reloj interno, que si no está con la hora correcta puede presentar diversos problemas, como reportes con horas incorrectas hasta arritmias cardíacas producto de diferencias temporales entre el equipo examinador y el equipo implantado.

Estas son algunas situaciones, pero hay muchas más que requieren tener la hora correcta y una precisión del tiempo tremenda, a veces hasta en fracciones de fracciones de segundo, que pueden permitir detectar fraudes millonarios o impedir que computines malulos te hackeen el Facebook.

Así que para eso siempre es mejor tener la hora correcta en su muñeca como algunos pocos o consultar el canal de la hora exacta cuando tengas que salvar con urgencia la ciudad de Saltadilla.