En la industria de la música se mueven miles de millones de dólares, registrándose para 2015 ingresos en general de unos 19 mil millones de dolarucos, creciendo un 5% respecto al año anterior, esto es contemplando las ventas de material físico —CD’s, cassetes, vinilos y otros sucedáneos intermediarios— y material digital facilitado por medios como Apple Music y Spotify. En el lunático mundo de las Europas el crecimiento tampoco es menor, donde el aumento del consumo ha sido de un 4% en promedio con cifras que sobrepasan los 30 millones de Euros, siendo Italia el más favorecido, con un crecimiento del 22% respecto al 2014.

Si lo tradujéramos al español de oficina y club de striptease, el escenario del mercado de la música crece a los pasos de Ken Griffey Junior preparándose para el softball.

01 ken griffey jr gigantismo

¡Dios mío, gigantismo!

Este crecimiento se vio favorecido por hechos que se conjugaron a favor de un positivo balance para las disqueras, así como por cierto nivel de los artistas, dando cada vez más facilidades a los pretenciosos aventureros coleccionistas de vinilos para conseguir sus menesteres, en un formato que de alguna forma les acomoda, aumentando en un 49%  sus ventas desde el 2013 al 2014 gracias a la explosión de los hipsters y su adicción a la naftalina la onda retro. Por otro lado, la venta del formato digital se ha visto favorecida por medios como Spotify, Deezer o la manzanita del Perú de Cupertino, con ventas que alcanzan la cifra de 15 millones de palitroques gringos a nivel mundial, mientras que en las Américas su crecimiento fue en el 2014 de un 124% en toda la región. Datos que se estiman de acuerdo a lo que maneja la IFPI, una de esas asociaciones que estudian las ventas de música aroun’ de worls.

Pero, ¿cómo afecta esto a Boca?

La misma IFPI —frunciendo el ceño, porque no todo les pinta bien a ratos— considera que la piratería, el uso indiscriminado de memes YouTube y la industria de la música digital, a la que culpa desdeñosamente, están matando a la industria musical. Su argumento es que este crecimiento de la música en formatos digitales transferibles a cualquier PCra, fomenta acciones como el robo y devaluación de la música como tal, reclamo que ha sido tendencia en otros medios como el audiovisual, denunciado por su par de las películas, la MPAA, y entes similares de cada país.

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Me apareció esto. No es tan amistoso como el de Bob Esponja.

Misma argumentación que nos recuerda la simpatía de la SCD o la SGAE respecto al tema, la que ha perseguido a incontables almas en los últimos años, que señala que la música por distribución digital fomenta la piratería y devalúa a los artistas.

¿O no?

A challenger appears

Nuevos actores aparecen en la escena musical: la venta y distribución de música digital, con una extensión a la distribución física. Soundcloud y Bandcamp les debe sonar familiares. Soundcloud —a quien daré tiempo de esplicar sin inzultos en otra entrada, esperanzado que eso sea pronto— consiste, en breves palabras, en un servicio para subir audios, álbumes o podcasts completitos para disfrutar gratuitamente, pero que pueden monetizarse (y a la vez financiando la plataforma) vía suscripción premium o en el caso de artistas renegados, publicando sus singles, CONRPRANDO SUS PRONDUTOS.

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Siempre podrás pagar por sus éxitos en CHOCOPOCS.

Y por otro lado, el actor del que hace referencia este artículo de excelencia sin faltas de horticultura: Bandcamp.

¡Bienvenidos a la escuela del Rock!

¡Soy Rockin Rocker y este es tu programa La Hora del Rock, que rockeará unas rolas rockeras llenas de rock, rock y más rock!

Bandcamp hace su aparición en el 2007 de mano de un cuarteto de pericos comandados por Ethan Diamond y Shawn Grunberger, en conjunto a los programadores Joe Holt y Neal Tucker; creando una plataforma de venta de música online, dando la opción de ser una plataforma de promoción para los artistas y productoras emergentes.

El funcionamiento es bastante simple la verdad. Cuando por primera vez me enfrenté a este servicio, la interfaz para escuchar un disco era nada más llegar al link el cual te entregaba alguien o pillaste por ahí curioseando o porque en YouTube estaba en la descripción “anda a mi Bandcamp, tengo una familia que alimentar”, para encontrarte con esto:

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Un ejemplo con una banda del puerto de la quinta región. Se cambiaron el nombre, siguen rompiéndola.

Hasta aquí no puede ser más intuitivo que pincharle al play, mientras tienes un banner que aporta la banda misma, una glosa de los temas del álbum, la portada, si está disponible, y al lado una foto chula de la banda, con el resto de sus discos, además de la opción de seguirlos si tienes una cuenta.

Aparte de aquello, en ese momento me pareció nada más que curioso ver esta plataforma con todo organizado, directo a la vista, la opción de comprar a un botón de distancia. Todo muy interesante, pero me preguntaba si esto era legítimo, si en algo aportaba a los compositores, si alguien más lo utilizaba, y si era puro digital y nada más.

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Por el mueble del cumplimiento de la ley, ni una gota de arrepentimiento

Después de aquella banda, pasó un par de años para que volviera a encontrarme de frentón con Bandcamp y mis intereses de tener música a las legales. Para quienes conocen Vinesauce, en particular a Joel, un sueco que transmite sus partidas de juegos trucados mientras comenta cosas de su vida o bromea con la basofia que juega, se trata de un personaje que tiene como pasatiempo componer canciones en estilo death metal sanguinario con temáticas absurdas llevadas al extremo del mundo musical y risueños esqueletos.

Nuevamente, el Bandcamp del sueco loco se me aparece de frentón, esta vez dispuesto a comprar impulsivamente alguno de sus trabajos.

Aquí en la compra empieza esta aventura.

Lleve de lo weno caballero, de lo weno

Bandcamp, primero que todo, no te permite crear una cuenta así como así. El gancho que utilizan para secuestrarte hasta que desarrolles síndrome de Estocolmo, es que para suscribirte al servicio debes al menos comprar una canción o disco, por lo tanto, lo factible es que crees tu cuenta con el correo asociado a tu cuenta PayPal y con una tarjeta de crédito asociada (daré detalles de como hice este proceso 100% real no fake), ya que al tratarse de un servicio online, es un poco obvio asociar una forma de pago digital.

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Hasta aquí, nada sospechoso…

Lo excelso comienza acá. Cuando piensas en la idea de meterte a esto, lo ves tan solo como el fanático que vive en el sótano de la casa de su madre, pero Bandcamp, como se mencionó, es una plataforma pensada para los artistas, así que tienes además la opción de meterte como artista.

Sí, lo pillaste, ¡COMO ARTISTA, DIOH MEO! ¿¡PRODUCTOR TAMBIÉN!?

Con calma eso sí. Antes de aspirar a las estrellas, primero debes darle tu aprecio a los existentes. Así que volviendo al pasito de meterse. Lo primero es asociar un correo-e que esté asociado a tu cuenta PayPal u otro medio de pago crediticio. Siguiendo esos simples pasos, ya puedes pasar a comprar el disco o tema de tus sueños.

Como se mostraba en la imagen ejemplo, el botón Buy Now  te dice clarito que ahí puedes comprar. Al apretar te aparece un cuadro pidiendo confirmación de algunos datos relevantes:

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Cuadro de compra con todo claro. Echarle agua.

La glosa de la compra es bastante explícita, te pregunta cuántos discos querés y la ultra-relevante Dicta tu precio. La opción de definir cuánto quieres pagar es una bofetada de lleno a la IFPI, la SGAE y la SCD de un guantazo al decirte explícitamente cuánto le quieres dar al artista, quien denomina un precio base (si es que no deja a libre disposición con base cero pesos), del cual con todo gusto puedes exceder si quieres darle más billullos al artista. Además, dependiendo de tu zona geográfica y divisa, te dice en el lugar cuánto te está saliendo en moneda nacional y el precio de envío que implique el encargo de material físico; si se tratase de material digital, se considera inexistente el envío.

10 comprandoComo puedes añadir al carrito, este aparecerá al costado donde están las fotos y otros materiales resumidos, indicando las cosas que estás comprando, yendo a confirmar al Checkout después, en el mediador de PayPal.

Ahora, cuando mencioné que debe usarse una tarjeta de crédito asociada, Bandcamp te permite —mientras tenga fondos la cuenta PayPal— comprar sin dramas si usas una tarjeta virtual de un solo uso, si es que tienes un amigo buena onda con tarjeta que pueda generar tarjetas virtuales de un uso; o en su defecto saltar a los leones con hacerse una tarjeta por Neteller. Sí, bien simple.

Ahora, ¿qué garantías tengo al comprar por acá? Primero, es un medio completamente seguro en varios aspectos, mejor detallados en la ayuda. La política de devoluciones por daño o disco incorrecto pueden discutirse directamente con los artistas a través del mail, para llegar de primera mano a alguna solución, en caso contrario usar el sistema de disputas de PayPal para llegar a un acuerdo. Para problemas o retrasos en las entregas, siempre se puede usar el mismo mecanismo descrito recién, tratando con el artista o productor lo más directo posible, cosa que, personalmente, pude realizar con unos discos que demoraron un par de meses más de lo previsto, pero que satisfactoriamente llegaron en muy buen estado. Aunque de no que de no haber contactado, habrían sido dólares perdidos.

Segundo: no hay segundo. No pregunten por tercero.

Bueno sí, hay segundo.

Cualquier compra que hagas, sea digital o física, te entregará una copia digital a tu colección, de la cual además de opinar sobre ella, podrás descargar 200, 100 veces, las que tú querai, el disco en variados formatos de audio en alta, ALTA, ALTÍSIMA calidad.

Como fan, además de comprar y buscar como enajenado música para meter a la lista de deseados y llenarse de ilusiones mundanas, puedes seguir no solo a los artistas/productoras, sino que también a otros fans con más dinero que tú, a los que puedes ver su lista de deseos, lista de compras y recibir notificaciones por correo para saber cómo te sacan pica tus seguidos.

11 mi perfil

Ahí está lo que compré, y bien abajo está la Lista de Schindler Deseados

Bastante completo en ese sentido, además de vincular con el care’ libro y con la red del pájaro de mal agüero para chulear tus nuevas adquisiciones.

Por último, como fan, vale la pena mencionar que puedes visitar el feed para alimentarte de los lanzamientos generales que estás siguiendo o las cosas que compraron tus seguidos y que ignoraste por el correo. Es tan simple como eso.

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Oye, pero dijiste que puedo ser famoso

Sí, puedes tener tu minuto y medio de fama. O infamia en su defecto.

El requerimiento de Bandcamp para crear una cuenta de artista o productor es ya contar con una cuenta de fan adjunta o puede hacerse de forma separada. Mientras esté bien definida la cuenta de PayPal, no debería haber mayores problemas. Es más, una sugerencia de la misma plataforma es tener cuentas separadas de PayPal para cuenta de fan y cuenta de artista/productor, por un asunto de tener bien ordenadas las cuentas contables, cosa que no hay que ser experto para saber que no es recomendable mezclar peras con zapatos.

Tener una cuenta de artista, además de dotar de más superpoderes a tu cuenta de fan y tener cercanía con tus fans hipotéticos, te permite observar en tiempo real las estadísticas de venta de tus sencillos.

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No soy artista ni 100tifiko, pero de serlo, vería estos gráficos bien seguido.

El detalle es tremendo si lo vemos desde este aspecto. Además de eso, puedes generar códigos de descuento para regalar a tus seres queridos o como medida apaciguadora, así también códigos canjeables por pistas o álbumes. Puedes denunciar lince cualquier acto indeseado, como alguna infracción al copyright, usando SoundScan, como medio para tapar en denuncias a ese rufián que te esté plagiando sin permiso. Piola.

A la vez, te permite tener un manejo de las ventas tanto digitales como las existencias en el caso que tengas ventas físicas, requiriendo que tengas una dirección correctamente asociada, su código postal y otras cosas que sean relevantes para realizar el envío de material físico, así también el manejo de reservas por pre-orden.

Lo mejor de esto, es que tienes para escoger el que más te gusta es gratuito ser artista, ni un peso sale dárselas de galán de fogata y cantar tus desafinados temas para poner a la venta. Ahora, ¿Bandcamp debe ganar algo de todo esto? Pues sí, lo hace.

Al bilingüe que ya haya leído la ayuda, sabrá que Bandcamp cobra una comisión por cada venta, que es de un 1% en ventas menores a 8,07 dólares, en ventas digitales, teniendo una cuota negociada con PayPal del 1,9% + 0,3 USD, reduciendo algunas truñadas de las comisiones que normalmente pondría PayPal por venta. En cuanto a la mercadería, sean CDs o parchecitos, la comisión es del 2,9% + 0,3 USD, pudiendo reducir la comisión si el objeto está a menos de 12 dolarines o aplicando un precio por lote, reduciendo hasta un 1,9% + 0,3 USD la comisión.

Dicho en cristiano: Cobran un moco por venta.

Todo lo que tenga que ver con impuestos es de responsabilidad del artista sobre cómo imponer y cobrar estos impuestos en la venta misma. En cuanto al VAT de Europa —por si eres chileno de exportación— Bandcamp adjunta al precio de forma inmediata el pago de este impuesto, provocando que algunos precios de venta crezcan más de lo previsto, por lo que es bueno saber cómo manejar estos asuntos con un buen asesor.

Recuerda eso sí, que como artista, la difusión corre por tu propia cuenta. Es decir, sin una productora detrás o muy buenos amigos, no tendrás mayor difusión. Además para distribución digital como Amazon y iTunes, debes checar DistroKid.

Ahora la diferencia sustancial entre ser un artista vs. una productora radica en que la cuenta de productor no es gratuita. Eso es porque simplemente aquí ya estás jugando en las ligas mayores, no seas rata.

Las ventajas de ser productor es que puedes manejar como mantequilla la distribución, organización y envío de material de mejor manera que un artista, controlar a la vez la atención al cliente, ubicar geográficamente donde se están vendiendo más las cosas y un sinfín de cosas que tienen que ver al manejo financiero de una productora, así como el control para cada artista de manejar sus grabaciones y artifundios para vender. Es un nivel que personalmente no me he dado el tiempo de indagar cómo funciona, pero a grandes rasgos, se trataría de eso.

¿Cuánto sale el chiste de hacerse el pistola? Para tener control para un máximo de 15 artistas, es una prima de 20 USD al mes, mientras que para una capacidad ilimitada, son 50 USD.

En resumen…

Bandcamp es la plataforma de ensueño si se trata del manejo de compra y venta de música. El enfoque está centrado en pequeñas y grandes producciones, potenciar en gran medida y apoyar al artista emergente para que vea su sueño de ser un rock-star tapado en droga, hecho realidad en pasos muy simples.

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Pero miren qué bonito frontpage, ¿no? Esto, acompañado con actualizaciones semanales e ilustraciones a tope.

Como tal, esta plataforma no puede verse de la misma manera que Spotify, la que te permite comprar tu lista de reproducción favorita. Reitero, el enfoque es el artista, por lo que comprarás y ordenarás tu colección de discos desde los intertubos, compartir tus colecciones, chulear alguna compra física que te haya llegado y estar al tanto de sus trabajos.

Las desventajas para quien no esté habituado, es el tejemaneje que se debe hacer para tener una cuenta, comprar tu primer disco, así como pegar el salto para ser un artista. Por otro lado, las aplicaciones de Android y iPhone son un tanto engorrosas de navegar y no son muy adecuadas para teléfonos de bajos recursos, aunque sigue siendo mejor que ver la versión móvil, que posee unas porfías. Lamento que no exista para Windows Phone alguna aplicación.

Para cerrar, me gustaría mencionar que gracias al silencioso esfuerzo de Bandcamp, mucho emergente ha visto la luz y ha podido hacerse una vida a partir de su trabajo. De acuerdo a datos recabados de Marzo del 2015, la plataforma ha aportado sumas de hasta 100 millones de dólares a los artistas de forma directa desde su fundación, cifra que sin duda aumentará este año.

La visión de conectar al artista con sus fans de forma directa hace que los fans estén dispuestos a pagar por los discos y no transmisiones limitadas en base a chiliones de comisiones, las que se traducen en rastrojos para el artista. Sí, historias de éxitos en Bandcamp han habido, pero a pesar de que no es el caso en la mayoría, sigue siendo un ingreso para los artistas que viene del bolsillo de quien quiere pagar por eso. La compra es justa y la valorización al artista también lo es.

Servicios como Bandcamp, dicho en palabras de los marketeros, agregan valor al artista, facilitando una plataforma for dummies, la que permite tener un control independiente y concreto, tener una sensación de manejo de tu propia vida artística. La modalidad de dictar tu propio precio hace eco en el hecho de que el fan es capaz de determinar y dar valor desde su punto de vista sobre lo que escucha, dando hasta un 50% más del valor real. Esa conexión que muchas veces las bandas que están en el término medio del espectro echan de menos, ante la impersonalización de lo que significa estar tras una productora, sacrificando cercanía por alcance.

Si tienes el tiempo, las lucas y la suerte de que tu banda favorita de turno esté vendiendo su música por Bandcamp, mi recomendación es que lo hagas a ojos cerrados. No hay arrepentimiento, le das el valor que para ti representa el artista.

Aprovecha, alguien te lo agradecerá al otro lado del mundo.


Este artículo fue armado gracias a la ayuda de dos de nuestros lectores, con quienes habría sido imposible llegar hasta acá abajo:

  • @darkexecutor por el tour a través de la plataforma y el buen gusto por el metal.
  • @MarieDeAngel por haber hecho de este artículo una oda a la redacción. Y el buen gusto por el metal también.