A propósito del e-reader chileno Nabuk del cual hablamos el otro día, me han llegado varias preguntas. ¿Qué diferencia a una tablet de un e-reader? ¿O una tablet de un iPad? ¿Cuál me recomiendas comprar? Tranqui, acá te explicaré todo. Y si quedas con dudas, puedes preguntar acá abajito en la caja de comentarios.

¿Para qué quiero este aparato?

Para qué lo usarás es la pregunta que debes hacerte. ¿Lo usaré mayoritariamente para leer y sólo para leer? Si es así, debes comprar un e-reader (Amazon Kindle, Nook, Nabuk, etc). Si quieres hacer cosas como jugar Angry Birds o ver Stranger Things, una tablet debes comprar.

Ahora ¿Por qué tan así? Porque ambas, si bien se ven parecidas, no hacen lo mismo ni tampoco la tecnología de armado es la misma.

Una tablet podemos imaginarla como un celular gigante. De 10″ o de 7″, por lo general. Y eso es todo, puedes hacer exactamente lo mismo que en tu teléfono pero en tamaño grandotote. Es más, puedes hacer las mismas cosas que en un e-reader, pero estás destinado a vivir con una batería no tan buena y si la tablet es barata, leer será un suplicio por los pixeles.

Galaxy Tab S

Por otro lado, el e-reader es prácticamente un libro y es la experiencia más cercana al papel que se puede tener hoy en día. Sin perjuicio que además trae funciones adicionales que varían según fabricante, como por ejemplo diccionarios, sincronización de textos por Wi-Fi, reproductor de música, recomendador de libros similares y un sinfín de otras funciones, pero que se centra siempre en la comodidad de lectura, más que en otra cosa.

El punto distintivo y que marca la mayor diferencia entre una Tablet y un e-Reader es que este último cuenta con una tecnología especial para mostrar los caracteres, la cual es la e-ink, o tinta electrónica. Esta tecnología tiene como función definir letras y trazos muy definidos y con un gran contraste, NO fue diseñada para mostrar imágenes ni tampoco movimiento (videos, gifs), ya que intenta dar la equivalencia del libro impreso pero en formato digital. La tinta digital se mide no necesariamente por la cantidad de pixeles por separado, como hacen las pantallas tradicionales, sino según su una densidad en conjunto, o cuantos pixeles por pulgada (ppi en inglés) puede mostrar, que es la misma medida que ocupan las impresoras. A mayor cantidad, mejor es la calidad y contraste de la letra.

Actualmente los e-readers tienen una densidad que va desde los 150 ppi a 300 ppi, lo que, para nuestros días, comparándola con una pantalla “normal” (de celular, tv o Tablet) sería equivalente a un contraste de una televisión en 4K, sólo que simplificando el proceso y convirtiendo cada uno de los pixeles en letras, con rasgos definidos y simples, lo que le da una definición especial. Y ojo, no sólo en color negro. Ya existen algunos e-readers en color para estimular la lectura en niños pequeños, aunque son escasos y algo carozis.

Al ser la misma experiencia que un libro físico, necesitan de luz externa para ser leídos, aunque ya varios de ellos tienen versiones con luz propia que permite leer sin cansar la vista, ya que no va de la pantalla a tus ojos la proyección de la luz, sino de los bordes del e-reader al texto, lo que beneficia a los lectores, sin cansar la vista por exceso de luz.

Al ser un gadget pensado para que logres la misma concentración que tendrías con un libro en papel, no tiene notificaciones de ningún tipo, y su pantalla se actualiza sólo cuando cambias de página en el libro o cuando entras a las opciones. La batería de un e-reader puede durar semanas o meses según la versión que tengas.

Algunos e-readers, como el Kindle o el Nook, incluyen en algunos modelos conexión 3G. En el caso de Kindle, Amazon, te entrega esta conexión 3G gratis de por vida, a fin que puedas comprar y sincronizar tus libros sin necesidad de un PC, lo que lo hace comodísimo para viajes.

… Pero ojo, no gastes plata porque sí

Volvamos a la primera pregunta ¿Lees mucho? Si es así, entonces compra un e-reader, que te cambiará la vida. La otra pregunta es ¿Quieres adquirir hábitos de lectura, concentrarte y dejar de estar pendiente de notificaciones para lograrlo? si es así, comprar un e-reader será una inversión que valdrá cada peso, y que además, comparado con el precio de un tablet, son más convenientes y te ayudarán a adquirir este expléndido hábito.

Si no tienes el más mínimo interés en leer y consideras que mejor ver videos de gatos en YouTube, entonces no lo compres. Lo más probable es que termines usando el aparato para balancear la mesa del comedor.

¿Y la tablet? En realidad el mercado de las tablets está muy decaído y no es necesariamente la mejor inversión en estos días si quieres un dispositivo de alta gama como un Galaxy S7 o un Huawei P9, por dar un ejemplo concreto. Las tablets “tradicionales” aún tienen una crisis de identidad tremenda, y no tienen idea cómo complementar al teléfono o reemplazar al notebook.

El Microsoft Surface, por ejemplo, dejó de lado el intentar ser tablet para pasar a ser un mini notebook, y le ha ido bien así. Claro, cuesta USD$999, pero es el precio a pagar por una máquina bastante competente en lo que hace.

Huawei lo intentó con el Matebook, LG sacó el “LG Gram”, pero al fin del día no son tablets: No usan Android, y aunque son táctiles, siguen teniendo la misma estructura que un notebook, pero en versión pequeñita y muy ligera.


En síntesis, al ser aparatos con tecnología diferente, no son comparables a la hora de decidir qué comprar, ya que sus funciones en ambos casos son distintas, y si bien un tablet puede mostrar textos y permitirte leer, los e-readers tienen como función principal hacerte sentir la misma experiencia de tener un libro de papel en tus manos. Y eso es incomparable.

Espero que con esto tengas la película más clara. Finalmente, de acuerdo a tus intereses y el uso que le darás, es el producto por el cual debes invertir. Averigua bien antes de tomar una decisión de compra.