El Huawei P10 aún tiene cosas que contar. Ya lo conocimos, lo analizamos y por cierto que descubrimos a su hermano mayor, el P10 Plus. Ahora, Huawei Chile nos invitó a conocer su terminal principal... por dentro.

En un desarme total  que pudimos seguir de la mano de los expertos técnicos de la firma y que nos ayudó además a entender mejor cómo el P10 logra destacar en todo lo que nos sorprendió cuando lo analizamos.

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Un desarme sencillo (que mejor no intentar en casa)

Abrir el P10 no es tan complejo como se puede creer. Aunque en primer lugar, es necesario además de apagar el equipo, retirar la rejilla donde colocamos la nanoSIM y la microSD.

Como siempre, esto es un trabajo que solo pueden realizar expertos y no se recomienda intentarlo en casa.

¿Ven esos dos agujeros a cada lado del puerto USB-C? Ahí están los únicos dos tornillos que habrá que sacar para empezar a abrir el equipo.

También se tiene que estar bien, muy bien preparado. Con brazalete, guantes y traje anti estática.

Con los tornillos fuera, se usa una herramienta especial y listo, en menos de medio minuto tenemos el P10 abierto.

Y sobre la batería, el corazón del P10

A la izquierda vemos el panel posterior del teléfono y la derecha todos sus componentes principales. Hay que hablar de este panel posterior, y su mezcla de metal, policarbonato, y todas las placas negras que destacan.

En este panel también están los botones de función y otros sensores del equipo

Aunque los componentes principales del P10 están en el panel principal, el posterior está diseñado al detalle para ser el principal disipador de calor del equipo. Gracias a lo cual la temperatura del P10 está siempre controlada y no se calienta al cargarlo (incluyo en modo Supercharge) o con aplicaciones que exijan uso intensivo de sus procesadores.

Ahora toca desmontar los demás componentes del equipo y las sorpresas siguen. Todo lo fundamental del P10 se desmonta con tornillos o retirando puertos internos. Lo que facilita bastante el trabajo de repararlo, aseguran en Huawei.

Y realmente, todo se puede desmontar de esa forma. incluyendo el conector USB-C, la entrada de audífonos, el parlante, el auricular para las llamadas… todo es muy sencillo de sacar y reemplazar en el P10 (claro, dentro de lo que implica un trabajo que sigue siendo poco recomendable para cualquiera que no sea un experto)

De estos componentes desmontables, sobresale por su tamaño esta placa.

Pues en esta pequeña placa está el corazón del P10: Ubicada sobre la batería, aquí se reúne su CPU octa-core, su GPU, la RAM, el almacenamiento interno, y queda espacio para hospedar la nanoSIM y la microSD en su ranura dedicada.

Con la misma sencillez, se sacan los demás componentes del equipo, incluyendo las cámaras Leica, tanto la doble trasera como la frontal.

Pequeñas, pero (muy) poderosas

Así, finalmente tenemos el P10  desmontado en sus partes más principales.

La banda con la flecha a la izquierda conecta la placa base del P10 con los sensores de la parte inferior (y disipa aún más el calor) y las pequeñas placas de la parte inferior son protectores para asegurar las conexiones internas del equipo.

O casi. Con todo desmontado, el panel principal quedará solo con la batería, pantalla y lector de huellas. Con el servicio Premium que ofrece Huawei a los clientes de este equipo, el compromiso de cambio de pantalla en caso de rotura implicará que el servicio técnico directamente reemplace toda esta parte del panel principal por una nueva. Sin comprometer los datos del usuario, como el almacenamiento está en la placa principal (aunque en todo caso se recomienda realizar un reseteo de fábrica a cualquier teléfono que enviemos a reparaciones)

Lo mismo en el caso de cualquier inconveniente con otra parte o pieza del equipo: Si falla, se reemplaza y listo. Todo este diseño facilita bastante la reparabilidad del P10. y además asegura una mayor durabilidad, afirman en la marca.

Y ya con todo desarmado y conocido, quedaba volver a armarlo, que tampoco costó mucho. Y resolver la mayor duda que teníamos. ¿Después del destripe y rearmado, volvería a encender y funcionar?

¡Prueba superada! Y el P10 funciona tal y como estaba antes de su despiece.

El cargador incluido con el P10 también tenia lo suyo que contar. Huawei aprovechó para mostrar un enchufe ya desarmado.

Que también guarda sus sorpresas: incluyendo una serie de procesadores y controladores que regulan todo el flujo de energía para que llegue al teléfono de manera correcta.

De esta forma, el modo Supercharge solo se activara si usamos el P10 o P10 Plus con este cargador, y siempre que usemos el cable USB-C incluido con el teléfono. Si usamos otro cable, se cargará a intensidad normal. Lo mismo si usamos el cargador para cargar otro teléfono aunque también soporte USB-C.

Un enchufe que carga y controla que la carga llegue bien.

En conclusión, conocer por dentro el Huawei P10 nos explicó mucho mejor por qué el terminal funciona tan bien en todas las áreas en las que tanto destacó.

Un equipo que en funciones prefería olvidarse de las superfluas para priorizar en las que si terminaremos utilizando a diario, efectivamente trasladó esos principios a su propio diseño y construcción. Optimizando cada espacio para sus componentes de tal forma que además no resulte difícil repararlos en caso que tengamos algún inconveniente que nos obligue a llevarlo al servicio técnico.

El desarme incluyó un almuerzo que también merece ser destacado: Sándwich de salmón, snacks con choclo, zanahoria, aceituna y una ensalada muy surtida y sabrosas. Mención especial para la torta de chocolate al fondo para el postre. Y la forma tan genial y creativa como se presentó todo el plato.